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Nuestras plabras

By on May 3, 2012 in ley de permitir | 0 comments

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Hola a Todos

Algunas palabras que usamos encierran mucha sabiduría para el que sabe leer y escuchar y luego, muy luego…. hablar.

¿Que palabra nos damos cuenta que usamos mucho?

Algunas de las palabras que estamos empleando para nuestro uso significan mucho más de lo que nosotros estamos acostumbrados y su valor trasciende la idea que queremos imprimir en el mensaje.

Ustedes habrán observado que los mensajes que escribo al blog están más  espaciados. Justamente el motivo es dejarme llevar por las palabras que de mi interior surjan como agua de manantial, así como todos experimentamos en nuestra vida lo vivido, a mí me toca lo mío y como ya expresé en otro momento, solo escribo haciendo caso a la Ley de hacerlo cuando mis palabras son más importantes que mi silencio y, como cada uno debe vivir su propia experiencia, de nada vale que digamos los pasos a seguir si el otro no está dispuesto ha hacerlo. He decidido que así como el libre albedrío es tan necesario para nuestro avance, también lo es para el deseo de comunicación entre el que escribe y el que lee. Nadie, absolutamente nadie puede decirle al otro lo que debe hacer, no podemos ni debemos influir de ninguna manera. La realidad es que cada individuo es partícipe, le guste o no de su propia experiencia y por más que se diga una y mil veces lo que a uno le dio resultado en su vida, el otro es quien enciende el motor de su propio móvil. Pero como sea sigamos con nuestro tema.

Hablamos, hablamos y hablamos de cuanto nos costó esto o aquello, de cómo está la economía, de que al vecino le pasó determinada cosa, que al hermano del primo de la tía de fulano le dijeron que …..

Hablamos también de nuestras dolencias, miserias y pobreza, y si no son nuestras, entonces las hablamos de alguien que las tenga, casi esperando que así suceda porque si no las tiene no sabríamos de que hablar.

Hablamos, hablamos y hablamos de lo que vimos en el noticiero, en el trabajo o en cualquier lugar que frecuentemos; casi esperando que suceda algo para poder hablar de ese algo. Hablamos tanto para asegurar que algún misterio aparezca en nuestras vidas y así darle un poco más de sentido al aburrimiento, salir de el, salir de los problemas aunque sea por un instante.

Hablamos, hablamos y hablamos. El verbo, la palabra es el origen.  De nuestra boca puede salir la máxima sabiduría o el disparate mayor. ¿Por qué? Porque hablamos desde el intelecto, desde nuestra experiencia humana, desde la creencia de que estamos separados, desde la educación que recibimos, desde el lugar que aceptamos en la sociedad. Créanme que he comprobado que eso no es hablar.

Solo podemos decir que estamos hablando en serio, cuando nuestro discurso está referido al Absoluto, ala Verdad, ala Divinidado a cuanto nombre quieran darle. El resto es discurso vacío porque el único contenido es el Amor Divino, lo demás es chisme.

Me dijeron hace poco que esto podía parecer un poco exagerado, ¿Qué hacemos con nuestros diálogos familiares, con el de nuestros amigos, con nuestros colegas? Pues todo aquello que distraiga la atención hacia lo mundano no es más que la cáscara del fruto porque parecería interpretarse que no debemos vivir ni comunicarnos con los demás y no es así, es justamente lo contrario, pero… verdaderamente me comunico con alguien cuando lo hago desde mi Ser interno al Ser interno del otro. Esto si es hablar.

Las palabras pueden expresar alegría, paz, riqueza o lo contrario. Esta posibilidad de cambio no es real. Lo Divino no cambia y si mis palabras un día expresan alegría y al otro tristeza, entonces hablo desde mi exterior, desde la visión que me dan los sentidos del mundo. Yo prefiero hablar desde lo que Yo se que Yo Soy. Ahí no puede haber confusión alguna, ni error ni cambio de personaje porque cuando así sucede, es Amor Divino que se despliega hacia Todos; entiendan las Leyes Universales o no.

El Amor Divino es la palabra Real, es la cohesión perfecta.

Por eso, cada vez que lo Supremo habla lo hace siempre desde un solo lugar  y es Juntos con Amor Divino.

Gracias

Victor

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