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La guerra y la paz

By on Oct 9, 2011 in ley de permitir | 1 comment

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Hola a Todos

La lucha persiste y la batalla continúa.

Desde el mismo momento que dejamos la lucha, la batalla desaparece.

Cuando la guerra termina decimos que hay paz.

En la paz se construye, en la guerra hay destrucción.

En la paz la actividad es expansiva para seguir en paz.

Solo queremos la paz porque ese estado es inherente al hombre, la guerra es designio del poder de dominar cuando nos enfocamos en lo externo. Lo externo nos ofrece lucha siempre porque es lo único que sabe; competencia para ganar es lucha y guerra por poder, es ignorancia disfrazada de necesidad guiada por el ego.

En estado de guerra hay miedo y el miedo lleva a la sensación de pérdida de seguridad que trae consigo el equipaje de la derrota siempre porque en la guerra alguien pierde a costa de que alguien gane. En estos estados nada se construye y todo puede ser perdido.

Para evitar el miedo hay que ser atrevido y valiente y sobreponer nuestras necesidades de ganar a expensas de que alguien pierda porque si alguien pierde nuestra percepción de ganar nos trae la limitación de la culpa y culpa y miedo van de la mano.

Decimos que ganamos cuando tenemos algo que creemos no tener; ganamos más dinero porque nos damos cuanta que tenemos más de lo que teníamos, ganamos confianza cuando percibimos que tenemos más de la que teníamos, nos aventuramos a lo desconocido cuando tenemos cierta seguridad de ganar ese lugar para hacerlo conocido.

La ganancia y la pérdida van de la mano.

Cuesta mucho más convencernos de que todo es posible sin que nadie pierda nada que hacer realidad física una manifestación deseada. Esta lucha permanente con nosotros mismos de que es posible tener lo que se nos ocurra, es más violenta que cualquier guerra conocida en la historia porque es la que desde hace miles de años trae miseria y enfermedades a este mundo. La paz de la que tanto se habla es justamente terminar esta guerra entre mi y yo. Dejar de luchar por la supremacía entre el mi y el yo es la paz.

La batalla por la supremacía en el mando de uno mismo puede ser más poderosa que cualquier batalla que se conozca y trae como consecuencia falta de paz y si no hay paz no se construye.

Cuando dejemos de hablar tanto y decidamos hacer, la paz llega porque no hay guerra dentro de nosotros; es en este estado que logramos nuestras más grandes proezas.

La Paz es posible porque además de ser estado expansivo, es estado por si mismo sin necesidad de nuestra calificación de bueno o malo. Todo aquello a lo que no podamos calificar es puro, es santo y es nuestro.

Los juzgamientos son calificaciones y sabemos que juzgar es una verdadera perdida de tiempo. En definitiva, estamos viendo que cada etapa que avanzamos nos lleva más cerca del estado de Paz. El estado de conciencia puro es aquel en donde cualquier cosa que no sea la perfección es liberada para dejar lugar al estado del nacimiento puro, un estado donde lo humano no prevalece porque deja de estar manchado con nuestras apreciaciones que provienen del ego.

Sabemos que la idea de abundancia y prosperidad pueden traer luchas internas muy fuertes, más que nada cuando no nos damos cuenta quienes somos en realidad. Si dejamos la lucha por el poder que siempre nos ofrecen nuestros sentidos, dejamos que la paz sobrevenga como regalo del cielo; pero que esta idea no traiga consigo la quietud de una estatua. Estar en paz significa hacer realmente porque estamos siendo concientes de nuestra potestad y el verdadero guerrero no lucha hacia fuera sino defiende hacia adentro. Estar atentos a nuestros pensamientos es defendernos a nosotros y al mundo entero. No permitamos que ningún pensamiento que no sea perfecto nos inquiete y no tengamos miedo de pensar en grande porque esa es nuestra herencia Divina.

Yo Soy todo perfección y armonía y Todos Somos Uno.

Gracias a Todos

Juntos con Amor Divino

Victor

[email protected]

 

  • Humberto

    víctor una bella reflexión  de amor por lo que nos rodea; mientras mas PAZ sentimos mas rápido manifestamos saludos con AMOR DIVINO

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