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Algo sobre los deseos

By on Ene 14, 2011 in ley de permitir | 0 comments

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Hola a Todos

Es mi vivencia.

En este momento estoy tratando de expresar con palabras algunos pensamientos que en su mayoría provienen de mi memoria; esto significa pasado, significa querer controlar lo que quiero decir. Cuando mi deseo es controlar, estoy dando vía libre a los temores encerrados en mí, a los miedos que solo son producto de experiencias pasadas, del tiempo. Estas experiencias nos han enseñado que si hacemos algo, el resultado, por referencia a ese pasado, seguramente debe ser el que corresponde, algo así como que a cada acción le corresponde una reacción equivalente y seguramente en sentido contrario; digamos la Ley de acción y reacción de Newton. Nuestra memoria nos ancla en el tiempo y a cada acción de nuestra vida, le hacemos corresponder una reacción que es la que nos imponemos que debe ser; esto es el equivalente a querer controlar, pretender que los acontecimientos sean como deben ser según el estatus a que corresponda.

El deseo de controlar es para muchos uno de los más difíciles retos.

En la afirmación de que el deseo de controlar esta ligado a los miedos; otro deseo, el de vernos satisfechos por y para los demás, el de ser reconocidos, se liga directamente a la necesidad que tenemos de relacionarnos, lo que en un punto significa aislamiento. Normalmente tenemos en claro que nuestras ideas si no son reconocidas, nos separan de quien escucha, nos limita, nos conduce directamente a la creencia de la soledad como camino definitivo. Este deseo de reconocimiento es el ejemplo más claro de nuestra visión del universo en cuanto a como nos percibimos en el Todo.

Al vernos así separados, fomentamos el aislamiento; completamos el ciclo de no reconocernos como Somos, de no percibir la Unidad, de seguir tirando del carro de cada uno para su lado y finalmente creer que así es la vida.

Tanto el deseo de controlar como el de reconocimiento, llevan a un estado de inseguridad que conduce indefectiblemente al deseo de estar alertas permanentemente, de creernos afectados por el devenir de la vida en todo momento.

Este deseo, que nos lleva un costo energético muy importante, se relaciona con la memoria, nuevamente el pasado que impregna al ego salvajemente haciendo de  nosotros seres en alerta continuo, casi siempre sin razón aparente; aunque no estoy diciendo que vivamos en un mundo en donde la inseguridad no exista. Pero eso es otro tema que retomaremos más adelante.

Cualquiera de estos tres aspectos del deseo, nos permite una reflexión. Cuán esclavizados estamos a nuestros deseos, cuanta libertad necesitamos y eso es lo que buscamos y seguramente también es un deseo, pero dirigido, responsable, lleva a la acción Pura, al pensamiento Puro, al sabernos creadores, Al Amor.

Gracias a Todos

Juntos con Amor Divino

Victor

PD. Voy a estar en silencio por algunos días. En este silencio seguiré Viéndome.

Reitero esta dirección. Responderé cualquier inquietud: kravetzv@gmail.com

Gracias

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